Mis mascotas

octubre, 2015

02oct 15

Angora polifacético, filósofo y muy ético

En esta vida, donde habemus personas y gatos de angora plagados de aficiones, gustos y vocaciones, no tiene nada de incomún ser polifacético.

Mi madre, por ejemplo, toda la vida tuvo muy claro que quería estudiar Ciencias Políticas y, nada más acabar el Bachillerato, se fue a matricular a la universidad. En su mente, sin embargo, existía otra vocación: la Criminología. Pero eligió lo que ella consideraba que la iba a hacer feliz.

Caprichos del destino, con 23 años también comenzó a estudiar Criminología y a los 26 empezó a escribir un libro. Ahora, con 31, ha decidido hacer lo propio con Nutrición y Dietética, porque un tema que nunca le había interesado, de pronto le ha apasionado de la mano de la maternidad y del mundo de la alimentación complementaria en los bebés.

Dicen que el saber no ocupa lugar, pero nuestro amigo Nico siempre nos sugiere echarle un vistazo a la biblioteca de su abuela. Fuera de bromas, yo considero que nunca es tarde para aprender y que, por ejemplo, no es incompatible –por poner un ejemplo- ser Criminóloga con escribir un blog de gatos o con preparar uno de cocina.

Ahí tenemos a Ana Obregón, bióloga y actriz.

Lo que ocurre es que vivimos en una sociedad conformista, donde todo lo que se sale un poco de la norma causa extrañeza. Sobre todo, a quien no sería capaz de brillar en una sola profesión.

De esto yo soy ejemplo, gato de angora, bloguero, periodista y zarpador profesional. ¿Alguien quiere más? Porque sabéis que soy ligero en regalar al lector todos los rasgos de mi personalidad que hagan falta, así como de mi espíritu sibarítico que habla de la noble, rosada y perfumada cuna en la que me crié, muy distinta ¡caramba! al cubo de basura en el que me pusieron mecido por las sobras de la gente y la brisa del Parque Independencia.

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No entiendo, viniendo al caso, a todos aquellos que procediendo de ciudad o de campo y asegurando tener un alto aprecio por los animales, aseguran rezumar cariño por los que tildan de más nobles, pero no así dominar el arte y la ciencia de conversar con los gatos. Esos, que nos califican de esquivos y ariscos, nunca han visto un gato a menos de varias leguas. Os lo dice este hermoso gato de angora, tan harto de que se denoste a su especie sin tener ni pajolera idea, en boca de los supuestos amantes de los animales que, a menudo, tampoco respetan a las personas. ¿Suficiente?

Que, sinceramente, yo creo que es envidia cochina. Hasta que no hayas tenido un gato, una parte de tu alma permanecerá dormida.

En fin, que hoy vengo reflexivo, para que luego nos quieran dejar de simples a los gatos.

 Dulces zarpazos para todos.

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