Mis mascotas

28sep 14

En otoño, reflexiona el angora y acaba hasta el moño

fani2

El calor y la angora son una bomba de relojería, eso lo sabe cualquier angora turco que me esté leyendo.

Harto ya de sudar la gota gorda, se me ocurrió una gran idea. Sí, ahora, que empieza el otoño, pero en mi casa aún hace calor.

Un caluroso día de agosto, a mi abuela se le cayó una toalla en la bañera. Entonces, yo pensé… ¿Y si cambio de camastro? Así que abandoné la cuna y me dispuse a desparramar mi angora en la bañera, todo lo largo y peludo que soy. Pronto me secundaron Perfidita y Grace, mis dos hermanitas. Creo que he comentado alguna vez que no tienen personalidad y que soy su líder indiscutible.

Así que ahora han retirado nuestra cuna, debido a la negativa de volver a dormir allí hasta que vuelva el frío.

Hace poco decidí hacer una maldad, aunque tuve la mala suerte de ser sorprendido en plena fechoría.

Me subí a la mesa del salón, y en un frutero metálico que allí había, me senté a miccionar con toda mi maldad. Me pillaron in fraganti y, después de la consabida bronca, el frutero desapareció.

¡A ver qué se me ocurre la próxima vez! Algo para culpar a mis hermanitas, no sé, ¿quizá rapar a Perfidita? ¡Tengo que pensarlo!

Por cierto, el verano que viene, mi madre se casa y se va presumiblemente a Bali de viaje de novios. Yo, que soy un gato viajado, me estoy planteando colarme en la maleta y emprender vuelo hacia allí. Hace tiempo salió en la prensa un gato que se había infiltrado en un viaje de sus dueños de esa forma y llegó tan feliz. ¿Por qué no puedo yo?

Chocada de patas.

Deja un comentario

*