Mis mascotas

21mar 13

Nada te deja más tieso que un angora turco travieso

Acechando tras la partida de Mamita

Acechando tras la partida de Mamita

Me gusta armar desastres. Dejarme en una habitación encerrado es asegurarse que la desmantele.

Mi madre lleva tratando de dormir conmigo desde la infancia hasta la actualidad, pero no puede. Me desvelo y necesito subirme a los muebles para tirar al suelo todo lo que pille.

Sin ir más lejos, esta tarde. Mamita se iba y creyó asegurarse de que Ramón, Perfidita y yo nos quedábamos fuera de las habitaciones. De pronto, se acordó de que se dejaba algo y, en milésimas de segundo, me colé en su cuarto, escondiéndome debajo de la cama hasta que se marchó.

Ahí salí de mi agujero y me subí encima de la estantería, despeñando sus títulos universitarios -que agradezca que no se los hice trizas-, un joyero muy feo y varios botes con sustancias depilatorias de esas que utiliza cuando le sale bigote y le da pereza ir hasta la estética. Pero la cosa no paró ahí, ¡no! Por si esto no os parece suficiente, salté por las distintas baldas y fui tirando a patazo limpio sus diademas, bolígrafos, tazas decorativas -que no rompieron, deben de ser de buena calidad- y hasta un montón de papelajos que empecé a leer hasta que vi que eran unas nóminas y allí le dejé.

Cuando Mamita abrió la puerta de su habitación empezó a gritar. Contrario a lo que pensáis, no fue de la emoción porque me echara de menos. Que si le duele mucho la espalda y yo me río de ella -que es verdad-, que si me va a comer con patatas -lo dudo porque está a dieta-… ¡Un sinfín de lamentos propios de una madre, vamos!

Realmente, no sé por qué lo hice. A mí lo que me gusta es observar a los ratones, porque el cobaya es un pesado que cuando está suelto en el baño me roba la comida en mis narices. Me quedo sentado mirándolos y pueden pasar horas, que no cambio de posición. Sólo que ya me estaba portando muy bien últimamente y no quería perder mi fama de gato duro.

También, para qué nos vamos a engañar, quería poder venir aquí a contároslo.

Esta vez, sin que sirva de precedente, le quiero dedicar a alguien esta entrada. Se trata de Mónika Carabaño, bloguera y amiga mía y de mi madre, que falleció el pasado martes 19 después de dos años y medio luchando con la leucemia. A Mónika yo le gustaba mucho -además de maja tenía buen gusto- y se reía mucho conmigo y mis cosas de angora turco. Me va a resultar extraño no poder seguir entrando a su blog a decirle que ya no sabe qué hacer para no reincorporarse al trabajo o para que le regalen bombones. Sí, lectores y lectoras, los angoras turcos también lloramos y este fatídico martes, este que escribe y su madre lo hicieron pero a base de bien.

Mónika preciosa, ¡espéranos en el cielo!

Chocada de patas.

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8 comentarios

  1. Jajajajajajajaja no puedo contigo Ferny! Menuda le habrás liado a la mamita, a la próxima sal antes y culpa a la Perfidita.

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  2. Qué gatito LOKO !! Chocada de. patas Ferny

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  3. Eres muy travieso Ferny!!!. Por suerte tu mami te adora y solo te pelea un poquito cuando haces alguna trastada.
    A Dina también le encanta hacer trastadas y subirse en los muebles cuando estamos durmiendo, el otro día cuando me levanté estaba el frasco de azúcar en el suelo de la cocina, otras veces nos damos cuenta de donde se subió porque deja el lugar lleno de pelos.

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  4. Ferny!!!!!! que así no hay quien logre dormir tranquila. Mila acostumbra a hacer algo parecido y hay días que amanezco taaaaaannnn cansada!

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  5. Wow, eres igualita a una de los hijos de mi Chimchampú :)
    Que igual es angora turco (no sabemos como llego, pero la hemos adoptado y ya lleva siendo feliz más de dos años con nosotros :)
    Empiezo a leer tu blog :)
    Saluditos.

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